domingo, 1 de marzo de 2009

Capítulo 6 Reconocimiento de los estilos de aprendizaje en cursos ofrecidos en línea

El profesor Armando Lozano, quien es uno de los compiladores del libro nos comparte en este capítulo su experiencia en cuanto al diseño de instrumentos que midan estilos de aprendizaje de alumnos que cursan sus estudios en línea.
E introduce el tema partiendo de preguntas específicas que permiten ver la dirección y el contenido del texto, por ejemplo, pregunta “¿Cuáles son los mecanismos que fomentan aprendizajes más sólidos y duraderos? ¿Por qué no todos los alumnos aprenden lo mismo cuando están en condiciones iguales en un salón de clase? ¿Cuáles son las características que tipifican las maneras en las que las personas aprenden” De estas preguntas surge el concepto de estilo de aprendizaje (Lozano, 2008 p. 160)

Me parece que el intento de conocer a los alumnos o mejor dicho el estilo de aprendizaje de personas que no se conocen físicamente es interesante. En algunas ocasiones los profesores mencionan que están aprovechando las primeras semanas del curso (presencial) para conocer a sus alumnos y en algunos casos ese conocimiento solo se refiere a la disciplina, la higiene, la relación del alumno con la autoridad (los maestros), pero no siempre se refiere al hecho de reconocer los estilos de aprendizaje de sus pupilos. Un profesor que sólo conoce a sus alumnos por los registros escritos, que éstos publican a lo largo del curso (en línea) utiliza recursos distintos para categorizar a sus alumnos.

Por ejemplo, parece importante reconocer desde los primeros momentos los estilos de redacción, los textos que son publicados pueden ser largos, cortos, literarios, académicos, expresan formas de cortesía y cordialidad, o incluso símbolos o imágenes que expresan de manera informal una intención o estado de ánimo y que seguramente envían un mensaje de confianza a su receptor.

El profesor Lozano (2008) destaca dos “conceptos subyacentes” para abordar el tema: “preferencias” y “tendencias” (pp. 160 – 161) y las aborda de la siguiente manera:




Al parecer un propósito importante para adentrarse en el tema es la intención de emparejar “materiales de instrucción, estilos de aprendizaje y estrategias instruccionales” (Liu y Ginther, 2002 citados en Lozano, 2008 p.172).

Esta lectura me ha aportado de nuevo, el dato específico en donde se menciona, “la función del profesor en cursos de educación a distancia no es tanto diseñar cursos o comunicar información, sino apoyar el trabajo colaborativo y animar a los estudiantes a trabajar en equipo” (King, 2002 citado en Lozano, 2008 p. 174). En estos días existe una propuesta metodológica en la cual el maestro (en la educación presencial) no será más el sabio del salón que enseña o deposita su conocimiento en los alumnos y no pocos profesores se preguntan ¿Entonces que haremos? ¿Qué significa y qué implica eso de construir el aprendizaje? Por lo menos algunos profesores de educación a distancia tienen clara un aspecto de su labor docente. Pero ¿Por qué es ese un aspecto importante en su labor? Posiblemente porque la formación de alumnos en educación a distancia conlleva el convencimiento en cuanto a la importancia de formar redes de conocimiento. En el mar de información que es Internet, el contar con una red de colaboradores ó como leíamos en otro texto del curso el formar parte de una comunidad de prácticas de valor; puede ser la diferencia entre navegar durante horas buscando un dato ó, interactuar con una red de conocidos y generar conocimiento.

Hacia el final del capítulo, el profesor Lozano (2008) esquematiza los diferentes instrumentos que se pueden utilizar para identificar y medir “los estilos de aprendizaje”, (p. 175) y concluye comentando que el uso de estos instrumentos, que son distintos entre sí, “puede dar lugar a la elaboración de instrumentos de medición de los estilos de aprendizaje” (p. 180). Una labor que en la que se seguirá avanzando


Referencia Bibliográfica
Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa.(Capítulo 6)

Capítulo 5 El aprendizaje híbrido o combinado (Blended Learning): acompañamiento tecnológico en aulas del siglo XXI

Éste capítulo me ha parecido una muestra de honestidad. El autor trabaja en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, y dentro de su escrito, él presenta una visión crítica y propositiva sobre el uso de la tecnología en las aulas del Tecnológico de Monterrey (Tec). En ocasiones como alumnos sólo conocemos una parte de la institución; Fernando J. Mortera nos mostró una más, por ejemplo, las plataformas que se han usado en programas de educación presencial y a distancia: LearningSpace, Blackboard, First Class, BSCW, WebTec (Lozano, 2008 p. 127)

Lo que me ha aportado de nuevo la lectura del texto a nivel conceptual es, por ejemplo, la definición de aprendizaje combinado; el cual puede referirse a la “Combinación de o mezcla de diferentes formatos de tecnologías de la Web”, o al hecho de “Combinar varios enfoques pedagógicos… para producir un resultado de aprendizaje…” o el “Combinar cualquier forma de tecnología instruccional… con instrucción y capacitación cara a cara.” ó “Mezclar o combinar tecnología instruccional con actividades concretas…” (Lozano, 2008 p. 131)

Al final de estas definiciones, Fernando J. Mortera retoma la de Michael Fox (2002) “La habilidad de combinar elementos de capacitación e instrucción en el salón de clase, de aprendizaje a distancia en vivo y autónomo, y de servicios de aprendizaje avanzado que dan soporte de manera tal que proveen de un aprendizaje a la medida [del usuario]” (Citado en Lozano, 2008 pp. 130 - 131

En el apartado “Bases epistemológicas y componentes teóricos del aprendizaje combinado o Blended Learning” (Lozano 2008 p. 132), el autor del capítulo menciona la urgente necesidad de “investigar y reflexionar conceptualmente en este nuevo campo educativo” (Lozano, 2008 p. 133). De lo cual uno podría pensar que ese es un buen tema para la titulación, pero además, se entiende que en estos momentos la creatividad, la voluntad y las buenas ideas priman sobre la metodología, en el diseño de cursos que implican la modalidad de aprendizaje combinado.

Aunque la creatividad, la voluntad y las buenas ideas son indispensables, no son suficientes. A decir de Fernando J. Mortera es necesario seguir construyendo una explicación formal, de cómo la gente aprende en esta modalidad educativa y en este sentido, son necesarias aportaciones de carácter filosófico en donde ya existe la práctica docente, una práctica que tiene objetivos claros: “1. Variedad pedagógica; 2. acceso al conociemiento; 3. interacción social; 4. Instrumentalización personal; 5 costo - efectvidad; y 6. facilidad en el seguimiento (Osguthorpe y Graham, 2003, p. 231, citado en Lozano, 2008, p. 133); pero que requiere continuar con su propia transformación.

En determinado momento, el utilizar diferentes recursos para enriquecer el ambiente de aprendizaje era una cuestión personal, en estos momentos se le considera un “enfoque y modalidad educativa e instruccional” (Lozano, 2008 p. 132)

Para responder a la pregunta ¿Qué me ha aportado de nuevo? La visión formal, teórica, estructural, del aprendizaje combinado. En ciertos momentos uno como docente, utiliza diferentes recursos para enriquecer su ambiente de aprendizaje pero el criterio no siempre es el óptimo aunque el propósito si lo sea. Por ejemplo los tres componentes que existen en el aprendizaje combinado: “El componente de contenido, el componente de comunicación y el componente de construcción” (Lozano, 2008 pp. 135-136).

Referencia Bibliográfica
Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.)Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa.(Capítulo 5)

Capítulo 4 ¿Hacia dónde nos dirigimos? Evolución de la tecnología y sus efectos en las organizaciones

En el capítulo, el autor revisa cómo ha sido anticipado el futuro por diversos investigadores. Por ejemplo, explica como en 1958 se pronosticó sobre la década de los ochentas y cómo las entonces llamadas Tecnologías de la Información modificarían la administración; me parece que son dos los temas centrales del artículo de Leavitt y Whisler (Citado en Lozano, 2008), la administración (aún no se lee una relación clara entre Tecnologías de la Información y educación), y la segunda idea que resalta en este apartado del libro es que Leavitt y Whisler ya vieron “la computadora como una herramienta” (Lózano, 2008 p. 111)

La segunda visión de futuro presentada en este capítulo es la de Applegate, Cash y Mills, publicada en 1988 (Citados en Lozano 2008). Entre otras cosas, ellos anticiparon, los “sistemas basados en conocimiento, computadoras más rápidas, mejores líneas de comunicación”, etc. (Lozano, 2008 p. 111), y un aspecto interesante, que “el enfoque será basado en proyectos y procesos, en lugar de en actividades y procedimientos estandarizados” (Lozano, 2008 p. 111). Lo único que le reclamaría al autor de este capítulo es el no haberse extendido en el cómo, ¿Cómo supieron estos visionarios que ese sería el enfoque que se adoptaría? Y que incluso ese es el enfoque que se utiliza ya en algunas instituciones educativas en los salones de clases, no sólo en la administración.

En el apartado “La problemática del mundo actual” (Lozano 2008 p. 112) se destaca el uso de las tecnologías de la información en cualquier ámbito de la vida diaria. Y cuando se mira al mañana surgen tres premisas, en la última de las cuales quisiera detenerme: “Las personas no cambiarán mucho: la capacidad de razonamiento, la respuesta ante innovaciones y las reacciones humanas ante cambios políticos y sociales no cambiarán o lo harán lentamente.” (Lozano, 2008 p. 115) ¿Y las relaciones entre estas personas cambiarán? Ojalá sí…

Hacia el final del capítulo 4 el autor revisa 6 enfoques, uno de los cuales es “El enfoque en educación” (Lozano, 2008 p. 119) al parecer, la educación (y otros tantos servicios) será más individualizada o “personalizada” lo contrario de la educación en masa de hoy en día. Entiendo que el argumento es que la educación personalizada será más efectiva y de mayor calidad que la educación masiva, la cual pondera la “normalidad” en las aulas.

Pero ¿será cierto? me quedo con la duda: un modelo educativo distinto para “personas que no cambiarán mucho” ¿Qué logrará entonces este nuevo modelo educativo? O ¿Qué hay en el ser humano, que la educación no puede cambiar?

Referencia Bibliográfica
Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.) Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa.(Capítulo 4)

Comunidades de prácticas de valor para el aprendizaje organizacional

Para integrar la síntesis del texto “Comunidades de prácticas de valor para el aprendizaje organizacional” incluyo en primer lugar un mapa conceptual.



Al evaluar, qué me ha aportado la lectura de López ( ), resaltaría la información que hace referencia a las características que presenta una “comunidad de prácticas de valor” (p. 17)

1. Repositorio
2. Expertos facilitadores
3. cultura cooperativa y colaborativa
4. contenidos adecuados a las necesidades y
5. Comunicación continua

En el reporte de esta lectura, además se requiere, incluir el apartado en donde se especifique qué ideas he construido a partir de la lectura, para ello quisiera retomar la parte, en la que a decir de la autora, un equipo y una comunidad de práctica no son lo mismo; al parecer el tipo de interacción que existe en esta última le da un carácter cualitativamente distinto: una comunidad de prácticas es intrínsecamente colaborativa y ello, justamente porque esta organizada alrededor de una práctica, los integrantes están dispuestos a aportar y por ello forman parte de la comunidad.

El otro aspecto que me parece importante mencionar aquí, es el concepto “Administración del conocimiento”. En una comunidad de prácticas el conocimiento no se acumula, se administra y esto quiere decir desde la documentación, la generación, y recopilación hasta su distribución. Administración del conocimiento e innovación van de la mano para que las actividades que realiza la organización cuenten y mantengan su valor.

Por último me parece que durante el artículo el autor va especificando las características de comunidades que utilizan la tecnología para interactuar y a través de su uso generan conocimiento aplicable a la resolución de problemas; este conocimiento es valioso para la institución donde se gesta, pero la institución, es responsable de generar una estructura que lo administre, lo actualice y gestione su eficiencia. Esta estructura va promoviendo la profesionalización de los miembros de la comunidad.



Referencia bibliográfica
López Falconi, J. E. (En prensa). Comunidades de prácticas de valor para el aprendizaje organizacional. En Burgos Aguilar, V. & A. Lozano Rodríguez (Comp.). Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración. Distrito Federal, México: Limusa.