E introduce el tema partiendo de preguntas específicas que permiten ver la dirección y el contenido del texto, por ejemplo, pregunta “¿Cuáles son los mecanismos que fomentan aprendizajes más sólidos y duraderos? ¿Por qué no todos los alumnos aprenden lo mismo cuando están en condiciones iguales en un salón de clase? ¿Cuáles son las características que tipifican las maneras en las que las personas aprenden” De estas preguntas surge el concepto de estilo de aprendizaje (Lozano, 2008 p. 160)
Me parece que el intento de conocer a los alumnos o mejor dicho el estilo de aprendizaje de personas que no se conocen físicamente es interesante. En algunas ocasiones los profesores mencionan que están aprovechando las primeras semanas del curso (presencial) para conocer a sus alumnos y en algunos casos ese conocimiento solo se refiere a la disciplina, la higiene, la relación del alumno con la autoridad (los maestros), pero no siempre se refiere al hecho de reconocer los estilos de aprendizaje de sus pupilos. Un profesor que sólo conoce a sus alumnos por los registros escritos, que éstos publican a lo largo del curso (en línea) utiliza recursos distintos para categorizar a sus alumnos.
Por ejemplo, parece importante reconocer desde los primeros momentos los estilos de redacción, los textos que son publicados pueden ser largos, cortos, literarios, académicos, expresan formas de cortesía y cordialidad, o incluso símbolos o imágenes que expresan de manera informal una intención o estado de ánimo y que seguramente envían un mensaje de confianza a su receptor.
El profesor Lozano (2008) destaca dos “conceptos subyacentes” para abordar el tema: “preferencias” y “tendencias” (pp. 160 – 161) y las aborda de la siguiente manera:

Al parecer un propósito importante para adentrarse en el tema es la intención de emparejar “materiales de instrucción, estilos de aprendizaje y estrategias instruccionales” (Liu y Ginther, 2002 citados en Lozano, 2008 p.172).
Esta lectura me ha aportado de nuevo, el dato específico en donde se menciona, “la función del profesor en cursos de educación a distancia no es tanto diseñar cursos o comunicar información, sino apoyar el trabajo colaborativo y animar a los estudiantes a trabajar en equipo” (King, 2002 citado en Lozano, 2008 p. 174). En estos días existe una propuesta metodológica en la cual el maestro (en la educación presencial) no será más el sabio del salón que enseña o deposita su conocimiento en los alumnos y no pocos profesores se preguntan ¿Entonces que haremos? ¿Qué significa y qué implica eso de construir el aprendizaje? Por lo menos algunos profesores de educación a distancia tienen clara un aspecto de su labor docente. Pero ¿Por qué es ese un aspecto importante en su labor? Posiblemente porque la formación de alumnos en educación a distancia conlleva el convencimiento en cuanto a la importancia de formar redes de conocimiento. En el mar de información que es Internet, el contar con una red de colaboradores ó como leíamos en otro texto del curso el formar parte de una comunidad de prácticas de valor; puede ser la diferencia entre navegar durante horas buscando un dato ó, interactuar con una red de conocidos y generar conocimiento.
Hacia el final del capítulo, el profesor Lozano (2008) esquematiza los diferentes instrumentos que se pueden utilizar para identificar y medir “los estilos de aprendizaje”, (p. 175) y concluye comentando que el uso de estos instrumentos, que son distintos entre sí, “puede dar lugar a la elaboración de instrumentos de medición de los estilos de aprendizaje” (p. 180). Una labor que en la que se seguirá avanzando
Referencia Bibliográfica
Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa.(Capítulo 6)
