jueves, 5 de febrero de 2009

Un modelo educativo centrado en la persona: compromisos y realidades

En este espacio del blog, se dará respuesta a tres preguntas relacionadas con las lecturas:

1. Lozano Rodríguez, A. & Burgos Aguilar, V. (2007) (Comp.). Tecnología educativa: en un modelo de educación a distancia centrado en la persona. Distrito Federal, México: Limusa. (Capítulos 2 y 3)

2. Alanís González, M. (En prensa). Gestión de la introducción de la innovación tecnológica en educación. En Burgos Aguilar, V. & A. Lozano Rodríguez (Comp.). Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración. Distrito Federal, México: Limusa.

Las preguntas a responder son:

¿Qué te han parecido?
¿Qué te han aportado de nuevo?
¿Qué ideas te han permitido construir por ti mismo(a)?

En relación a la primera lectura, el libro Tecnología educativa, me parece que el capítulo 2 “Un modelo educativo centrado en la persona: compromisos y realidades”, presenta un excelente nivel conceptual, la estructura que se explica del modelo y la forma de ilustrarlo es bastante clara. Hacia el final del capítulo, las autoras relacionan el “modelo centrado en el estudiante” con la realidad, es decir se aterriza el modelo explicado en un proyecto que entre otras cosas considera las adecuaciones currículares.

Lo que me aportó de nuevo la lectura de este capítulo:

La estructura circular, el modo en el que se presenta el modelo, en la página 69 del ltexto, el modelo esta completado, los seis círculos forman un todo, en palabras de las autoras “una visión holística”. Y en relación al modelo me aporta la estructura que se expone muy claramente, por ejemplo, en cuanto al segundo círulo, el profesor, el encargado de diseñar un ambiente de aprendizaje, no una clase o una exposición sino un ambiente; me agrada la idea y lo estoy intentando pero es complicado, los factores externos también juegan un papel importante en todo proyecto de cambio.
Me parece muy específica la propuesta del escrito en relación a las actividades del profesor: diagnosticar, elaborar un diseño instruccional, ser un mediador en el aprendizaje, evaluar y retroalimentar, y reflexionar sobre la práctica docente. Una respuesta ante el cambio en el rol del docente es la angustia, la resistencia al cambio. El texto presenta un modo de ser docente que puede o no ser aceptada pero es una propuesta concreta y explícita del rol del docente que cambia en esta sociedad que también cambia de manera caótica, desordenada y confusa. Otra de las ideas con las que me quedo después de la lectura es con el “sexto círculo”, El marco filósfico de la educación, el momento en que la autoras recuerdan o mencionan la concepción liberal de la educación, que se genera en el siglo XIX y “considera a la educación como una poderosa herramienta para que las personas desarrollen sus capacidades y talentos y con ello se incorporen a su sociedad de una manera productiva…” (p. 67).
Y para finalizar este apartado me quedo con las pregutas que las propias autoras plantean en la exposición del sexto círculo:

¿Para qué se educa?
¿Cómo debe ser este proceso educativo?
¿Quiénes son los responsables de educar?
¿Cuál es la responsabilidad de los padres, de la sociedad, del Estado con respecto a la educación de los jóvenes y niños?
Todas estas preguntas las plantean las autoras del capítulo e invitan a la reflexión.

A partir de estas preguntas me he permitido construir algunas respuestas e ideas propias que quiero expresar en este espacio.
No coincido con la idea de la educación como una “herramienta” con la cual el individuo se incorporará a su sociedad, porque no creo que una persona deba ser necesariamente productiva para estar integrada en la sociedad. El educar es un acto solidario, es una expresión del espíritu humano, que va más allá que el generar “Capital Humano”

Hasta aquí el segundo capítulo.

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